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Para un maestro en estos tiempos existe el reto de no conformarse con lo hecho en el día a día; nuestr@s estudiantes requieren más de nosotr@s, de lo que podemos brindarles para su futuro. Ésa es la misión hoy: forjar generaciones de líderes.
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lunes, 13 de octubre de 2014

Excelentes profesores

Estimad@s colegas, comparto con ustedes ideas resaltantes respecto a los docentes de América Latina y Caribe, tomadas de
Barbara Bruns y Javier Luque (2014), Docentes excelentes: Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, resumen, Washington, DC, Banco Mundial.
Agradeceré los comentarios al respecto.


Mensajes generales:
El contexto familiar del alumno (educación de los padres, situación socioeconómica y condiciones dentro del hogar, por ejemplo, acceso a los libros) sigue siendo el principal factor predictivo de los resultados del aprendizaje.
En toda América Latina, se pierde el 20 % del tiempo posible de instrucción. Esto equivale a un día menos de instrucción por semana.
La mayor parte del tiempo de instrucción perdido se destina a actividades de gestión del aula (como pasar lista, borrar el pizarrón, corregir la tarea o repartir papeles), que consumen entre el 24 % y el 39 % del tiempo total de clase.
Los profesores de la región no usan de manera intensiva muchos de los materiales didácticos disponibles en las aulas. Los datos descriptivos recogidos por los observadores muestran que, en la actualidad, la mayoría de las escuelas ofrece a sus alumnos un entorno de aprendizaje razonablemente rico. Los alumnos en general disponen de libros de ejercicios, materiales de escritura y libros de texto. Asimismo, crece con rapidez la proporción de escuelas que tienen elementos de tecnología de la información y las comunicaciones a la vista en las aulas, desde televisores hasta pizarrones digitales, proyectores de LCD y computadoras portátiles. En esta muestra, tanto Perú como Honduras habían introducido programas de una computadora portátil por niño.
No obstante, las prácticas docentes continúan apoyándose fuertemente en un único instrumento de aprendizaje muy tradicional: el pizarrón. En casi la tercera parte del tiempo dedicado a actividades de enseñanza, los profesores usan solo el pizarrón.
Entre el 14 % y el 24 % del tiempo, no usan ningún material de aprendizaje.
Sólo utilizan los elementos de tecnologías de la información y las comunicaciones disponibles en las aulas el 2 % del tiempo. En Perú, donde se realizaron las inversiones más cuantiosas en el reparto de computadoras portátiles individuales, la proporción del tiempo total de clase en el que se utilizan estos materiales fue de hecho la más baja: 1 % en Perú (en 2011).
Los profesores latinoamericanos tienen grandes dificultades para mantener la atención y la participación de sus alumnos en el aprendizaje. En los sistemas estudiados, no logran que todos sus alumnos mantengan la atención en el aprendizaje más de un 25 % del tiempo de clase (en promedio). En todos los países, más de la mitad del tiempo total de clase, hay hasta cinco alumnos que están “desconectados”. Entre una quinta y una cuarta parte del tiempo total de clase, en todos los países un grupo numeroso de alumnos (seis o más) claramente no participa en la actividad que dirige el profesor. Dado que la clase promedio de la muestra era de 25 alumnos, 6 estudiantes representan una proporción significativa y pueden alterar el trabajo de los demás.

viernes, 26 de septiembre de 2014

El Futuro en Mis manos

El Futuro en Mis manos
Nuestr@s estudiantes se enfrentan a un cambio vertiginoso en las tecnologías (comunicación, información, entretenimiento, entre otras); lo común a muchas de nuestras realidades en Perú es que se presenta una brecha tecnológica expresada, en un primer momento, en la inexistencia de recursos tecnológicos en las instituciones educativas y, actualmente, en el mínimo uso de dichos recursos tecnológicos ahora, sí, existentes aunque no en la cantidad suficiente. Primero, “NO HAY”, luego “NO LO USAMOS” o “NO SABEMOS USARLO”.
Ante ello, la única posibilidad de incrementar el tiempo de uso de los recursos tecnológicos en clase es involucrando a nuestr@s estudiantes en la dinámica del ejercicio –tal vez diario– continuo y aperturando nuevas posibilidades o espacios de lectura. De que se efectúa la lectura, no hay duda; de que l@s estudiantes generan sus ‘neografías’, también. Y nos lo propongamos, o no, como docentes, independientemente las nuevas generaciones dominan y dominarán las tecnologías mejor que muchos de nosotros; conveniente será, entonces, no ubicarnos en la retaguardia de esta dinámica, pues el riesgo será acostumbrarnos a ver pasar los cambios tecnológicos y no poder intervenir en la generación de futuro.
Inicialmente será apropiado establecer una estrategia para desarrollar la lectura en medios virtuales, con muchas más fuentes de información que una biblioteca, con mayor actualidad que el texto impreso; principalmente, accesible.
Las nuevas tecnologías motivan a l@s estudiantes, a veces es desesperante para ellos no “dominar” el procedimiento adecuado para acceder a aquéllas. Entonces, brindémosles la posibilidad, moderadamente, de aperturar nuevas maneras de lectura y, en consecuencia, de comunicar lo adquirido en conocimiento.
Recordemos: ¿en qué momento de nuestra existencia añoramos con ahínco alguna modernidad pasajera, aún sabiendo de posibilidades remotas? Hoy es distinto,
Nuestr@s estudiantes serán analfabet@s funcionales en tanto los docentes, principalmente, no ejercitemos en ell@s y en nosotr@s mism@s las habilidades que permitan acceder a los medios virtuales y a internet en general.
Las habilidades que l@s estudiantes necesariamente deben dominar se refieren al autoconocimiento o entendimiento de modificar, cambiar de patrones o modos de acceso a los diversos formatos o plataformas de información.
Desde la escuela podemos proporcionar a l@s estudiantes el mecanismo de “aprender-desaprender”, siempre y cuando l@s profesor@s hayamos adquirido esa habilidad. ¿Cómo replicar algo que no tenemos?
La escritura pasará por modificaciones, al igual que muchos cambios sucedidos en la historia de la Humanidad; ¿qué tan bueno fue el descubrimiento de la energía eléctrica para los hogares?, ¿y los autos, la pólvora, … y todo?
Es mejor darles la oportunidad, que dominen las TICs, pongámosles el permanente reto de interactuar. Aunque la dificultad siempre será la cantidad y la calidad de los medios tecnológicos con los que nuestr@s estudiantes interactuarán.